
"-Augustus -gritó el señor Wonka, dando pequeños saltos y agitando su bastón-, debes alejarte de ahí. ¡Estás ensuciando mi chocolate!
-¡Augustus! -gritó la señora Gloop.
-¡Augustus! -gritó el señor Gloop.
Pero Augustus era sordo a todo menos a la llamada de su estómago. Ahora estaba tumbado en el suelo con su cabeza sobre el río, lamiendo el chocolate como si fuese un perro.
-¡Augustus! -gritó la señora Gloop-. ¡Contagiarás ese resfriado que tienes a un millón de personas en todo el país!
-¡Ten cuidado, Augustus! -gritó el señor Gloop-. ¡Te estás inclinando demasiado!
El señor Gloop tenía razón. "
ROALD DAHL, Charlie y la fábrica de chocolate.












Seguramente todos/as los aficionados a los cuentos del enormísimo cronópio, Julio Cortazar, tenemos aun danzando en la cabeza esa 












Y otra más:

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